Feeling 416

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Un trotamundos que seduce

Después de varias décadas desde su presentación, el Feeling 416 conserva los atractivos que justifican la buena aceptación que tuvo este modelo en su día. Esta carena de Philippe Harlé es bonita, rápida, estable y habitable; cuatro cualidades muy buscadas por los amantes de devorar millas en familia durante su tiempo libre.

La historia del astillero Kirié, constructor de los veleros Feeling, arranca a primeros del siglo XX como una empresa familiar que fabricaba barcos de pesca profesional. Tras la II Guerra Mundial el astillero ya hizo algunos barcos de recreo a la unidad, actividad a la que se dedicó definitivamente en la década de los sesenta, abandonando también la madera para centrarse en la fabricación en serie con fibra de vidrio. Kirie fue durante los años setenta el tercer astillero francés, tras Jeanneau y Bénéteau.
En los primeros catálogos de la marca había unos confortables motoveleros y también unas barcas de pesca/paseo con carena de desplazamiento diseñadas por un recién licenciado en diseño naval llamado Michel Joubert. La aceptación de estos barcos fue muy buena y la marca Kirie fue durante años sinónimo de motovelero, un estilo de barco al que Michel Joubert sigue teniendo especial cariño.
A primeros de los ochenta nació la gama Feeling de veleros de crucero deportivo. El primer modelo fue el emblemático Feeling 720 de P. Harlé, el primero en su eslora con camarote doble en popa. También tuvo mucho éxito el rápido Feeling 850 diseño de Phillipe Briand, gemelo del “Free Lance” de ganador de la ½ Ton IOR, los versátiles Feeling 920/960 o el Feeling 1090 (Barco del Año 1987) diseñados por el malogrado Philipe Harlé. También son de esa época los Feeling 1100 y 1350, dos excelentes veleros que se cuentan entre las raras incursiones del británico Ron Holland en la industria náutica francesa de gran serie. El Feeling 1350, un auténtico megayate en su momento, fue el ganador de la Ruta del Ron de 1986 en la categoría de monocascos de serie.
Pero la crisis de primeros de los noventa se llevó por delante a Kirie y a muchas otras marcas y astilleros europeos. Tras sucesivos avatares económicos y cambios en la composición del accionariado, el astillero cerró sus puertas a primeros del siglo XXI. Años después, el grupo empresarial Alliaura Marine (Privilege, TransCat, Tresco, etc.) recuperó la marca Feeling, incluyendo en el paquete el savoir faire de varios de sus empleados y los moldes de algunos de los últimos modelos de Kirie. El objetivo era crear una gama de monocascos que retomara el reconocido prestigio del astillero de Les Sables d´Olonne.
Alliaura Marine también sufrió duros avatares empresariales y en 2012 se reconvirtió en Privilege Marine. Los veleros Feeling se siguen construyendo en su sede original en Les Sables d’Olonne y en el Salón Náutico de Dusseldorf 2015 presentan su actual gama, que ha recuperado en producción los recientes Feeling 32, 39 y 44, incorporando al regatista oceánico italo-francés Alesandro di Benedetto como anfitrión del astillero.

Un velero muy homogéneo
El Feeling 416, presentado en 1989, fue uno de los últimos modelos del astillero Kirie en su accionariado original y llegó un año después de la buena acogida de su hermano mayor, el Feeling 446. Ambos modelos compartían diseñador e interiorista –Phillipe Harlé y André Mortain respectivamente-, así como una serie de características estéticas como la cubierta en semi flush deck, los amplios ventanales de metacrilato sobre el techo de la cabina, los interiores en maderas claras o la combinación de cortes angulados en distribución de la bañera y la cubierta, con el mobiliario mayormente redondeado en el interior.
La cubierta del barco se hace agradable tanto en puerto como navegando, con una práctica superficie plana a proa del palo, pasillos de cómoda circulación por lo entrado de lo obenques y una bañera donde cabe toda la tripulación sin agobios. El Feeling 416 es un barco moderno, heredero de una generación de veleros donde los timoneles tenían bastante con una sola rueda y tampoco estaban obligados a convivir con una mesa de picnic permanentemente atornillada en la bañera. En este velero, los bancos de la bañera todavía están lo suficientemente juntos para servir de apoyo con la escora.
El casco, muy en la línea de Harlé, combina unas honrosas prestaciones (casco bastante plano, timón suspendido, quilla de perfil elíptico) con una excelente habitabilidad y una navegación potente y confortable.
El mástil está sólidamente aparejado a tope de palo, con dos pisos de crucetas transversales y obenquillos a proa y popa, con 84 m2 de vela en ceñida (53 m2 para el génova) para apenas 7.500 kg. de desplazamiento. No arranca al menor soplo como un racer, pero necesita menos viento que muchos otros veleros de crucero para coger velocidad y el 30% de lastre aseguran una correcta dureza de escora. La barra de escota de la mayor sobre la cabina fue criticada en su momento por su escasa longitud. Hoy se antoja modélica en tamaño y posibilidades de reglaje.
La construcción del Feeling 416 es de la vieja escuela. La fibra de vidrio está laminada a mano en todo el casco, incluyendo las uniones de los mamparos y los refuerzos estructurales en las zonas de mayores esfuerzos. Todos los mamparos y refuerzos quedaban laminados al casco antes de desmoldear, evitando deformaciones a la carena. En todo el barco apenas hay más contramoldes que los de los baños. Es un tipo de construcción, hoy reservada a muy pocos constructores, que era habitual en los años 80 incluso en astilleros de gran serie. Hoy se hece prácticamente inviable por su alto coste.

Tres cabinas y dos baños
En el interior, el Feeling 416 sorprende por su enorme volumen real y también visual. El primero se consigue en buena parte gracias a una considerable manga, que llega a los 4,20 metros. El volumen visual se logra gracias al importante aporte de luz natural a través de los ventanales de metacrilato a proa de la cabina, que casi consiguen aires de visión panorámica 360º.
Esta excelente iluminación natural, en combinación con los tonos claros de la madera, ayudan a aumentar la sensación de espacio. Pero estos paneles tienen dos inconvenientes. El primero son las entradas de agua al cabo de los años al resecarse sus juntas, tema que se habrá de controlar en todo Feeling 416 de ocasión. El segundo inconveniente es que, junto a la luz, también entran los rayos solares al interior, tan agradecidos en invierno, como fastidiosos en los meses estivales. Afortunadamente, cerca de una quincena de portillos practicables de distintos tamaños, más un par de cajas doradas, aseguran en todo momento la circulación del aire en el interior.
Gracias a su buen volumen, el Feeling 416 proponía en su día como estándar tres cabinas dobles y dos baños completos, y opcionalmente con hasta ¡cuatro! cabinas dobles. También se vendió bien la versión de orza abatible, que desplaza los fregaderos de la cocina en un mueble especial en el centro del barco y la versión con una única cabina de baño, ganando una gran litera al bies en proa.
En el reparto de espacios, el salón, la cocina y la zona del navegante se llevan la parte del león. El salón es muy confortable y ocupa toda la manga del barco, con la cocina y la zona del navegante a su popa. La mesa de cartas permite desplegar grandes cartas de papel y tiene una buena librería anexa. Todo un lujo de otros tiempos.
La cocina, a estribor de la entrada, tiene doble fregadero, buenas superficies de trabajo, una estiba muy bien lograda y –sorbre todo- una cómoda forma en “G” que permite apoyos con cualquier escora. Modélica para un velero de 40 pies.
Las cabinas de popa se conforman con literas de 1,30 m. de ancho, pero conservan buenas superficies de suelo y suficiente capacidad de estiba en los armarios. Ambas cabinas comparten un baño anexo, mientras la cabina de proa dispone de su propia cabina de baño.
La carpintería del Feeling 416 es de un nivel de calidad muy correcto para un barco de gran serie. Esta cualidad gana enteros con el paso de los años, cuando apreciamos su buen estado general de conservación del mobiliario, de los montantes o rebosaderos en madera maciza. Pero si la madera siempre tendrá un encanto inigualable para los modernos chapados sintéticos, su conservación y buen mantenimiento requiere unos cuidados que todo armador ha de estar dispuesto a facilitar.

Precios y oportunidades
Los Feeling siguen en producción en Les Sables d’Olonne y la obstinación de sucesivos empresarios para mantener esta marca en el mercado demuestra el buen nivel de aceptación que tienen los Feeling entre los aficionados europeos.
El Feeling 416 sigue siendo un velero atractivo y homogéneo en su calidad de construcción, tiene un cuidado superior a la media en sus acabados, es cómodo en su distribución interior y honesto en sus prestaciones. Es un barco que se puede comprar con tranquilidad, en la confianza de que su sistema de construcción sin contramoldes deja a la vista cualquier eventual deficiencia accidental o de conservación, al tiempo que realza cualquier intervención realizada en arras de mejorar el aspecto o la funcionalidad de los bajos.
Aparte de las exhaustivas inspecciones desde la quilla a la perilla del palo que requiere todo velero de su edad, en el Feeling 416 se han de controlar con cierta atención las posibles entradas de agua por los grandes metacrilatos sobre la cabina o en sus laterales. El ennegrecimiento de la madera interior delata estas entradas, un tema que puede hacerse antipático de solucionar en caso de sostenida dejadez.
Por los demás, este modelo de Kirie ha tamizado con el tiempo la modernidad de su diseño de cubierta, que hoy se antoja plenamente actual sin esconder su aire retro. Los interiores también reflejan un estilismo ‘años 80’, con redondeces en el mobiliario, en la mesa, las puertas, los fregaderos y hasta en la banqueta de la mesa de cartas. Caprichos de las modas que en el Feeling 416 nunca llegan a incomodar en la vida a bordo. (por: Enric Rosello, actualizado ENE-15)

Principales características
Modelo: Feeling 416
Constructor: Kirie Constructions Nautiques S.A.
Diseñador: Philippe Harlé
Interiorista: Alain Mortain
Años de fabricación: 1989 – 2002
Precio en 1998: 1.145.700,- FF (151.000,- € aprox.)
Unidades fabricadas: 145
Eslora total: 12,60 m.
Eslora casco: 12,22 m.
Eslora de flotación: 9,81 m.
Manga: 4,20 m.
Calado std.: 1,95 m.
Desplazamiento: 7.500 kg.
Lastre: 2.300 kg.
Mayor: 30,85 m2
Génova: 53,30 m2
Espinaquer: 112 m2
Agua dulce: 400 l.
Gasoil: 250 l.
Motorización std: Yanmar 44 CV
Documentación técnica: BRICOMAR