Furia 44

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Un velero de armador

Combinar el éxito en las regatas con la mayor comodidad en crucero era la ambiciosas hoja de ruta del Furia 44. El barco intentó cumplir con sus promesas, pero al cerrar su astillero no pudo obtener la continuidad que hubiera merecido

Tras el éxito cosechado a finales de los años setenta con sus primeros modelos, el Furia 28 y el Furia 33 (diseño de Albert Cabal), el astillero Dresport fue elevando poco a poco la eslora de su gama. Primero fueron los Furia 32 y 37, también se introdujo el “motorsailer” Furia 1000 y por fin apareció, en el salón Náutico de Barcelona de 1986, el Furia 44. En estos años, la gama también se completó poco a poco por debajo, con los Furia 25, 26 y 302.
El gabinete de Joubert/Nivelt, ya autor de los Furia 32, 37 y 1000, firmó también los planos del 44. Los éxitos en regata de varios protos diseñados por estos dos franceses eran un reclamo que garantizaba cualquier proyecto en la época, con un mercado entonces -y también hoy- comercialmente muy sensible a los resultados en competición.
Los años ochenta fueron muy duros para la industria española, que se abría sin aranceles a los mercados europeos por primera vez en muchos años. Muchas empresas quedaron por el camino y Dresport (luego Furia Yachts) no fue la excepción. Las dificultades obligaron al astillero a cerrar sus puertas a primeros de los noventa.
En cualquier caso, quienes trabajaron haciendo los Furia pueden vanagloriarse de haber dejado tras de sí unos 500 barcos en el agua, cifra de la que muy pocos astilleros nacionales pueden presumir.

Un pequeño 44 pies
Empecemos diciendo que la denominación del Furia 44 es algo engañosa, pues sus 12,95 m. de casco equivalen a 42,48 pies. Esto no es un reproche a la estrategia comercial el astillero, lo que ocurre es que si comparamos el barco español con otros 44 pies de su época suele salir perdiendo en términos de acomodación interior e incluso de prestaciones.
El Furia 44 se proponía con un esbelto aparejo a tope de palo con tres pisos de crucetas (P: 15,40 m.). Una superficie vélica de 111 m2 en ceñida para un desplazamiento -sobre catálogo- de menos de 9 toneladas siguen siendo cifras de barco deportivo.
El Furia 44, como todo buen IOR que se precie, puede equipar un gran génova de 70 m2 (150%) y una mayor más pequeña, sobre los 41 m2. Actualmente, los veleros suelen tener ambas superficies parejas o incluso se prioriza a la mayor.
Olvidadas las regatas y pensando en el crucero, llevar un génova de grandes dimensiones no es tan inconveniente, pues con un buen enrollador se maneja sin grandes apuros. Cuando las cosas se tuercen o cuando no hay winches eléctricos, sables full-batten y carrileras con patines, manejar una mayor de gran tamaño puede ser mucho más duro.
Las enormes dimensiones de las velas de proa también conciernen al espinaquer, que llega a los ¡¡ 163 m2 ¡!. Quien no cuente con una buena cuadrilla de voluntariosos tripulantes, mejor que vaya arrinconando el tangón y pensando en un asimétrico con calcetín o enrollador.
En lo referente al diseño de casco, el Furia 44 también responde a los tortuosos criterios de la fórmula IOR. Si comparamos sus datos básicos de carena con un velero moderno, vemos que los grandes lanzamientos de proa y popa convierten los 12,95 m. de eslora de casco del Furia 44 en apenas 10,70 m. de eslora de flotación. Un velero actual de 13 m. tiene una eslora de flotación sobre los 12,70/12,80 m..
Con poco viento, la menor eslora de flotación juega a favor del Furia, que tendrá menos superficie mojada. Pero con el barco lanzado, estos dos metros menos de flotación pueden traducirse en dos nudos menos de velocidad.
Una quilla de perfil elíptico, sólidamente unida al casco con gruesos pernos y contraplacas de inox, lleva el calado del Furia 44 hasta los 2,34 metros. A falta de bulbo, el peso de esta quilla llega a los 3.750 kg., un lastre de consideración para las 9 T. de desplazamiento oficial del barco.
El Furia 44 nunca obtuvo en regata los resultados que se esperaban de él. No todo fue culpa suya. El barco era rápido y estable en todos los rumbos, especialmente en ceñida, donde se aprovechaba al máximo la centrada posición de los anclajes de los obenques.
El problema es que este diseño IOR llegó al mercado justo cuando desaparecía del mapa este sistema de medición. Con las nuevas fórmulas (IMS, CHS, IRC) el barco siempre tuvo problemas para defender su rating y poco a poco fue desapareciendo de los campos de regata.

Inspiración nórdica en el interior
El Furia 44 intentó desmarcarse de sus competidores en su momento en que los astilleros franceses ya dominaban el mercado de los veleros de gran serie. El barco español tampoco quiso seguir el marcado de las compañías de charter, que buscaban modelos con gran acomodación nocturna, interiores sencillos de mantener y una maniobra simple y de superficie contenida.
En vez de ofrecer como estándar dos camarotes en popa (opción que se introdujo más tarde), el Furia 44 proponía una gran cabina/suite de armador en la parte trasera del barco. Y en vez de ofrecer la típica bañera de bancos paralelos “a la francesa”, el barco español tomaba su inspiración en la producción nórdica (Swan, Baltic, etc.), diseñando una bañera relativamente pequeña, de forma trapezoidal y con banco curvado para el caña. Es una bañera escueta, pero funcional y bien protegida. La inspiración nórdica es tan patente, que si comparamos el plano de cubierta y de distribución interior del Furia 44 con el Baltic 43 de los años 80, encontramos menos diferencias que en las viñetas de “Los 7 Errores”.
Esta inspiración nórdica quizás está también tras la falta de luz natural que siempre fue criticada a los interiores del Furia, diseñados en una época en la que aun no existían los paneles traslúcidos en el casco. La profusión de maderas, unida a la sensación de profundidad que da bajar 6 escalones hasta llegar al piso del salón, ahondan en esta impresión. Y con los años, el progresivo oscurecimiento de los barnices fácilmente habrá agravado el problema. Visto del lado positivo, cuanto menos sol entra en el interior, menos calor hace en verano dentro del barco.
El barco español quiso tomar su propio rumbo, siendo de los pocos veleros de serie que se entregaban con todo lo necesario -incluidas las defensas, el agua caliente, las toallas o la vajilla- para la cómoda vida a bordo de sus ocupantes. Un derroche de laminados de teca clara (en esos tiempos aun había teca de Birmania), con todo lujo de detalles de acabado, salpicaban el interior del barco.
En cubierta el Furia 44 ofrecía de serie tres pares de winches Lewmar self-tailing, llegando a la talla 56 para el génova, unos sólidos balcones en la entrada de la cabina y al pie del palo y, sobre todo, una profusión de portillos, escotillas y cajas doradas para garantizar el paso del aire al interior.
A pesar, o gracias, a estos condicionantes de construcción y acabados, el Furia 44 mereció el favor de los aficionados españoles. En su primer año de vida (1987) los pedidos se acercaron a la decena, llegando a cerca de una veintena en toda su carrera, que terminó, al tiempo que la del astillero, a primeros de los noventa.
Vistas con la perspectiva del tiempo, buena parte de las cualidades de este modelo siguen hoy vigentes. La solidez de construcción, que incluye laminados en Kevlar, fibras unidireccionales y unos pioneros tratamientos contra la osmosis, es una garantía de longevidad. La calidad de todo el acastillaje de serie hace que la mayoría de barcos sigan hoy con los elementos que se instalaron en su día. Por su parte, el buen hacer de Furia en el tema de la carpintería da un toque acogedor a los interiores inigualable en las modernas producciones.

Precios y oportunidades
Pocas críticas pueden hacerse a la calidad de construcción del Furia 44, ni al detalle y profusión de su equipamiento original. Tampoco puede merecer mala nota su carpintería interior, con unos chapados en teca clara que siguen siendo atractivos. Si el barco ha sido mantenido correctamente, un Furia 44 puede seguir dando servicio sin problemas a sus nuevos propietarios. En caso de que las maderas interiores estén en mal estado, el futuro comprador hará bien en sacar a calculadora. Rehacer los barnizados de un barco como el Furia 44 requiere un montón de horas de trabajo.
El equipamiento estándar de este barco incluía en su día todo lo necesario para salir al mar. Los equipamientos de cubierta y acastillaje se escogieron entre lo mejor que había en su momento y buena parte de ellos fácilmente seguirán en activo en las unidades de ocasión.
Los principales inconvenientes de este modelo son, en el fondo, los mismos que cuando apareció. Por un lado tenemos el tamaño de la bañera, inferior a lo que puede esperarse de un barco de trece metros. Otra funcionalidad que el Furia 44 no ofrecía en su día era el faldón de popa. El astillero solucionó el problema rápidamente con un añadido -ciertamente poco agraciado- que montaron la mayoría de unidades.
También se le ha reprochado a este barco cierta incomodidad en los desplazamientos (o el farniente) por cubierta, salpicada de doradas, tambuchos y desniveles. La distribución interior estándar con tres cabinas, por el contrario, resulta más actual hoy que hace 25 años. El camarote/suite de popa es palaciego, el de proa tiene unas excelentes dimensiones y las literas son perfectas para los niños.
Terminar recordando el comprometido e incómodo acceso al motor que tiene este barco. bastante en la mayoría de intervenciones de mantenimiento. Por lo demás, el Furia 44 es un barco rápido y marinero. Estas cualidades, unidas a una calidad de acabados interiores por encima de lo normal, hacen de este modelo un excelente barco de crucero, capaz de devorar millas de día y ofrecer un cómodo reposo de noche.

Principales características
Modelo: Furia 44
Astillero: Furia Yachts (antes Dresport)
Diseñador: Joubert / Nivelt
Material de construcción: Fibra de vidrio con refuerzos en Kevlar y laminados unidireccionales.
Eslora total: 13,38 m.
Eslora casco: 12,95 m.
Eslora de flotación: 10,70 m.
Manga máx.: 4,20 m.
Calado: 1,60 - 2,34 m.
Desplazamiento: 8.980 kg.
Lastre: 3.750 kg.
Capacidad agua dulce: 400 l. (depósito inox.)
Capacidad gasoil: 260 l. (depósito inox.)
Motor: 44 / 55 HP
Superficie vélica: 111 m2
Mayor: 41 m2
Génova 150%: 70,2 m2
Espinaquer: 163 m2
Baterías: 2 x 120 Ah., 1 x 100 Ah.
Literas: 6/8
Precio en 1988: 15.850.000,- ptas.
Detalle del inventario estándar: winches self-tailing Lewmar 56 para escotas de génova, maniobra de espinaquer completa, agua caliente, toma 220 v., cargador de baterías, vajilla, toallas, drizas y rizos completos, burdas, baby-stay con tensor.