El Port de Pollença estrena el verano 2020 con los pantalanes de transeúntes desiertos

Mar Abierto - Vacío total en los amarres de Ports IB reservados a los transeúnte
Mar Abierto - Disfrutando en verano de la preciosa cala Murta en solitario. La c
Mar Abierto - Los hoteles y comercios cerrados dan al Port de Pollença un aire d
Mar Abierto - Las playas del Port de Pollença, siempre concurridas en varano, es

(29/jun/20) San Juan marca tradicionalmente el banderazo de salida de la temporada de verano. Este año, el inicio de la temporada coincidía además con el levantamiento del Estado de Alarma, estrenando una recuperada movilidad entre comunidades. La oportunidad de convertir la fiesta de San Juan en un alargado puente vacacional nos llevó disfrutar de cuatro días en la bahía de Pollença. Fue un primer punto de referencia de lo que puede ser el verano 2020 para los navegantes.

Habíamos navegado otros años por estas fechas en este recorrido entre la costa catalana y las Baleares. Este año, la primera sensación durante la travesía fue la ausencia de barcos. El AIS apenas nos destacó los habituales mercantes cruzando estas aguas y solo un par de ferris de línea a Alcudia y Mahón. Muy pocos yates y ningún crucero de pasajeros avistados en la singladura.
Llegando a la bahía de Pollença también se hacía extraño ver cala Figuera o cala En Gossalba con apenas un barco fondeado. Éramos los terceros en llegar y soltamos el ancla en cala Murta, que disfrutamos en solitario un buen rato hasta que hacia el mediodía aparecieron tres o cuatro barcos locales que aprovechaban la festividad de San Juan para acercarse desde Pollença o Alcudia a esta bonita cala. Ningún transeúnte extranjero ni peninsular.
Esta tónica se mantenía en el muelle de Ports IB en el Port de Polllença. En la veintena larga de plazas habilitadas para transeúntes, solo nos acompañaban un par de barcos mallorquines pasando el fin de semana y un velero danés llevado por un matrimonio de cierta edad que –como la mayoría de nacionales- tampoco se aclaraba con las fases, desescaladas y recuperaciones de normalidad. Habían consultado un par de veces con la Guardia Civil y distintos agentes les dieron instrucciones absolutamente contradictorias. Uno les dijo que se confinaran a bordo y el otro les daba carta libre de circulación siguiendo las restricciones en vigor para los nacionales (mascarilla, distancias, etc.). Ellos decidieron seguir tranquilamente con su ruta hacia Menorca y luego Cerdeña.
En las plazas reservadas para los barcos de chárter en el muelle de Ports IB, los barcos estaban amarrados esperando a sus clientes. Abril, mayo y junio han quedado en blanco para las empresas de alquiler, que habrán de limitar su negocio a lo que venga en los meses de julio y agosto, todavía abiertos e inciertos. La posibilidad de alargar la temporada hasta octubre o noviembre -que nos comentaron los responsables de estos barcos- es el precario recurso que tienen estos empresarios para maquillar sus resultados 2020.

Un paisaje urbano desolado
Pero si la ausencia de barcos de paso era notable, lo que más nos extrañaba del paisaje urbano del Port de Pollença fue la ausencia de turistas por las calles y en la playa frente al Port. La casi totalidad de hoteles cerrados y muchos comercios con las puertas bajadas daban a esta población un aire absolutamente invernal, salvo que la temperatura rozaba los 30 grados y el sol se ponía más allá de la hora de cenar.
Subimos con las bicis al cercano pueblo de Pollença y el paisaje urbano era similar. Por las calles del bonito centro urbano de esta población apenas paseaban unos cuantos paisanos locales. El lado positivo de la pandemia es una tranquilidad urbana que no recordaba ni en los lejanos años sesenta, cuando en verano venía por estos pueblos con mis padres.
Este primer contacto con la realidad que ha dejado la pandemia de Covid-19 en las Baleares es socialmente impactante, pero económicamente se antoja demoledor. La influencia de la industria del turismo en el PIB nacional ronda el 15%, pero en las Baleares esta cifra sube a un 80%. No va a ser fácil superar esta situación.
En el lado positivo, varios hoteles y comercios tienen previsto abrir sus puertas el 1 de julio, de la mano de una progresiva recuperación de las comunicaciones aéreas nacionales e internacionales que, de momento y jugando con las leyes de la oferta y la demanda, ofrecen unos precios por las nubes.
En paralelo, muchos navegantes nacionales también se supone que pondrán rumbo a las Baleares en sus vacaciones de julio y agosto.
Se me hace complicado predecir el paisaje que encontraremos los navegantes en plena temporada. Los industriales hablan de que, en el mejor de sus sueños, esperan llegar al 50% de la facturación de 2019. La mayoría se resigna a facturar sobre el 20/30% sobre las cifras de 2019.
Quienes pongan rumbo a las Baleares este verano verán a buen seguro unas Illes bien distintas a las conocidas en recientes veranos anteriores. La capacidad y ocupación hotelera difícilmente llegará a la mitad de su capacidad. Esto supone que las playas, barcos de turistas, bares, restaurantes, cascos urbanos y carreteras verán su densidad dividida por dos.
La afluencia de navegantes extranjeros es incierta, y yo creo que será sensiblemente menor que en años anteriores. El temor a rebrotes de contagio, el alto precio que –de momento- mantienen las tarifas aéreas y la internacionalmente comentada ineficacia que la sanidad española mostró en los momentos iniciales de esta pandemia no juegan en favor de la recuperación de la confianza de los turistas.
Será un verano distinto. Par lo bueno y para lo malo.

Por Enric Roselló, editor de Mar Abierto

Comentarios

Muy poco acertados por su parte

¨ la internacionalmente comentada ineficacia que la sanidad española mostró en los momentos iniciales de esta pandemia no juegan en favor de la recuperación de la confianza de los turistas.
Será un verano distinto. Par lo bueno y para lo malo".

Buenas noches; Seria bueno para todos, sobre todo para los no presentes y sus familias, amen de nuestros sanitarios, quienes han estado en 1ª linea ,que se ahorrara ud. este tipo de comentarios, y quizás ayudaría mas a nuestra náutica y turismo, que su opinión.... tan particular