Tasa de reciclado: Nuevo enfrentamiento del Gobierno francés con su industria náutica y su 'plaisance'

Mar Abierto - Todos los sectores implicados son conscientes de la necesidad de u

(31/3/16) Industria y aficionados a la náutica franceses vuelven de nuevo a la greña con su gobierno por el proyecto de ley presentado por la ministra de Medio Ambiente, Ségoléne Royal, que gravaría el precio de los barcos nuevos con una cifra que se dice podría rondar el 10%, buscando fondos para financiar el reciclado ecológico de barcos, motores y accesorios al final de su vida útil.

El proyecto presentado a las cortes francesas habría de entrar en vigor el 1 de enero de 2017, con un grado de precipitación e improvisación que los aficionados consideran injustificado y los representantes de la industria náutica francesa opinan que sería letal para la ya maltrecha viabilidad de sus empresas.
Encontrar la manera de reciclar viejos cascos de madera, fibra o metal, aparejos y motores abandonados en puertos, tanto en el fondo del mar como en los amarres y explanadas, es un interés que comparten los responsables de los puertos y también los aficionados, astilleros y revendedores del sector. El problema es que nadie ha articulado todavía una manera sostenible y al mismo tiempo efectiva de financiar este proceso, que incluso ayudaría a abaratar los precios de los amarres y podría revitalizar las ventas de barcos y motores nuevos.
La ministra de Medio Ambiente ha revuelto las aguas con su expeditiva propuesta y –sobre todo- con la premura de los plazos programados, que los responsables de la industria náutica francesa consideran “irrealistas e inaceptables”, proponiendo de buenas a primeras retrasar cualquier entrada en vigor de una ley de este tipo hasta el 1 de enero de 2018.
La Federation des Industries Nautiques francesa también denuncia que los estudios utilizados para avalar la propuesta del gobierno no son fiables y que repercutir todo el monto del proceso de reciclado a los nuevos propietarios sería un golpe letal para la industria náutica, ya inmersa en una severa crisis. Para la FIN francesa, la solución ha de pasar por un gravamen más suave que afecte de manera proporcional a todos los implicados, y no solo a los recién llegados.
Mientras tanto, las patronales del sector y las asociaciones de navegantes del resto de Europa miran atentamente el tema por el ojo de la cerradura, a sabiendas de que una solución similar a la que se adopte en Francia se va a proponer tarde o temprano en el Consejo de Ministros de sus respectivos países.