Juan Merediz se retira de la Golden Solo Challenge

Juan Merediz a bordo de su Class 40 'Sorolla' el 28 de octubre, saliendo rumbo a

(15/nov/23) Tras sufrir diversos problemas y vicisitudes prácticamente desde su salida, Juan Merediz anunció ayer oficialmente su retirasda de la regata Global Solo Challenge ewn solitario alrededor del mundo debido a problemas con el piloto automático. El patrón había dirigido tres días antes la proa de su Class40 Sorolla hacia el Mediterráneo, dejando entrever su decisión.
Merediz ya salió el 29 de octubre para dar la vuelta al mundo en solitario en condiciones difíciles de mar y viento. Empezó con buen ritmo y apenas dos días después se había colocado al frente del grupo de otros seis regatistas con el que había zarpado. Pero pronto aparecieron los problemas técnicos, principalmente con la driza de la mayor y con el piloto automático. Después de fondear en Sagres y en la bahía de Lagos, Merediz parecía haber solucionado los problemas de las drizas y puesto en funcionamiento uno de los dos pilotos automáticos a bordo.
“Estamos de nuevo en el camino correcto –comentaba- . Después de tres días de trabajo, creo que casi todo está en orden. Queda por ver si las soluciones que apliqué al piloto, donde hice uno con dos pilotos y dos arietes, son efectivas. La driza de la mayor ya está arreglada, así que… quedamos heridos, pero no muertos.! He hecho lo posible, ahora queda por ver si será suficiente. La seguridad es mi prioridad. A ver cómo responde el piloto y si va bien pues adelante, porque sin él no podemos avanzar”, compartió Merediz.
El ‘Sorolla’ retomó la competición, aunque debilitado. El 5 de noviembre, la organización confirmó que estaba entre los barcos más rápidos de las 24 horas anteriores (190 millas).
Sin embargo, apenas dos días después, el piloto automático volvió a fallar, obligando a Merediz a tomar la difícil decisión de retirarse. Merediz manejó esta situación con tranquilidad, mirando ya hacia proyectos futuros. Consideró positiva la experiencia, a pesar de los imprevistos surgidos tanto al inicio de la GSC como antes de la salida.
El 8 de noviembre, cuando ya navegaba hacia Gibraltar, escribió: “Sé que estoy haciendo lo correcto. El barco me dice que no es mi momento. Este es el sueño de mi vida, pero debo volver a casa. Puede que nunca vuelva a tener esta oportunidad, pero solo soy un marinero y acepto el riesgo. Nuestra tarea es siempre llevar el barco de regreso a puerto. Ahora no sé cómo salvar el barco económicamente, pero pienso en todos los que me han apoyado y seguiré luchando.
Pienso en lo mucho que he luchado para conseguir financiación. La frustración del silencio cuando nadie responde y el extraño alivio cuando te dicen que no, pero al menos existes. Pienso también en todos los que me han apoyado y me siguen apoyando, empresas y particulares, y esos mensajes especiales que recibo y que me ayudan a confirmarme a mí mismo que no me equivoco y que mi historia es también la de los demás y que hay que seguir luchando.
Me siento fuerte para continuar, incluso si continuar significa volver a casa para intentarlo de nuevo”.
Tras una breve parada en Torremolinos, donde entró a descansar, Merediz retomó su vuelta a casa a Valencia. El navegante expresó lo dura que fue esta decisión, sólo endulzada por los numerosos mensajes de apoyo y solidaridad de otros patrones de la GSC y la esperanza puesta en proyectos futuros.
“Fue increíble recibir tanta solidaridad del océano. No sabemos mucho sobre los demás patrones, pero todos encontraron tiempo para pensar e incluso me ofrecieron ayuda financiera, que no pude aceptar. El GSC ha creado una comunidad cohesionada y solidaria. Aunque no tengo claro mi futuro en este momento, haré todo lo posible para estar allí en la próxima edición, dentro de cuatro años”.