Puma 29

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Cercano a los clásicos

Diseñado por el desaparecido arquitecto británico Angus Primrose y presentado al público a finales de los años 70, el Puma 29 fue el último "best seller" de este legendario astillero nacional.
Sólido y marinero como pocos barcos de su eslora, el Puma 29 es una pieza importante en el puzzle de la náutica española de recreo. La inmensa mayoría de los navegantes más veteranos de nuestra flota, o bien tuvieron un Puma o seguro que alguna vez navegaron con uno de los barcos de este astillero.

por: Enric Roselló

Con el paso del tiempo, son varios los modelos fabricados por Puma que han pasado a los anales del mercado de ocasión como auténticos clásicos, con una cotización bastante bien sostenida por el favor de los aficionados. En general, esta distinción se la llevan los modelos que fueron diseñados por arquitectos de renombre internacional, como Holman & Pye (Puma 26 y 34), Ron Holland (Puma 27) o Angus Primrose, autor del Puma 37 y del 29 que hoy presentamos.
El éxito del Puma 29 fue inmediato desde el mismo momento de su presentación en el Salón Náutico de Barcelona de 1979. En esos momentos, los astilleros Nao-Glass se encontraban en una importante encrucijada. Dos de sus más importantes ejecutivos dejaban la empresa para crear su propio astillero que, con el nombre de Dressport, construirían los también famosos veleros Furia. A sabiendas de que estos nuevos barcos (Furia 28 y 33) serían duros competidores en el mercado y conscientes de que su gama se iba quedando un poco anticuada, en Nao-Glass decidieron contraatacar comercialmente con un nuevo modelo, cuyo diseño y primer prototipo tuvieron que hacerse en menos de seis meses. Este nuevo barco fue el Puma 29 y en el mismo certamen de su presentación se vendieron alrededor de medio centenar de unidades.
A pesar del éxito del Puma 29, que se siguió construyendo varios años hasta superar el centenar de unidades, el constructor de los Puma -igual que el de los Furia- no pudo soportar la crisis económica de mediados de los 80 y, tras una larga agonía empresarial, cerró sus puertas a finales de esa década.
Los años 80 fueron muy complicados para todo tipo de empresas y en concreto para las náuticas. La entrada de España en la Unión Europea, con la paulatina desaparición de aranceles de importación, fue un trauma que muchos astilleros no pudieron superar. En unos momentos ya delicados económicamente, los astilleros franceses irrumpieron con fuerza en nuestro país, saturando nuestros puertos con sus modelos en detrimento de las ventas de los astilleros nacionales, cuya estructura -también hay que decirlo- estaba poco adaptada a los nuevos tiempos que se avecinaban.
Volviendo al Puma 29, este modelo siempre ha sido un perfecto aliado para los amantes de crucero familiar de cierta altura. Hemos de tener en cuenta que en el momento de su presentación, sus casi 9 metros de eslora eran una cifra respetable. En esos años, el modelo almirante de Bénéteau era -lo fue durante poco tiempo- el First 35 y no había demasiados veleros de 12 metros fabricados en serie. Los 40 pies eran casi la eslora de los mega-yates. ¡Cómo han cambiado los tiempos!.
Diseñado por Angus Primrose, en el Puma 29 encontramos la mayoría de cualidades que este arquitecto naval aportaba a sus modelos. Entre ellas destacar una gran dureza a la escora y una excelente capacidad para remontar el viento en cualquier condición de mar. La navegación con ventolinas nunca fue el plato preferido de este barco, aunque un desplazamiento de 3.400 kilos para unos 54 m2 de superficie vélica le permiten defenderse con dignidad con poco viento.
El diseño del casco no se adaptaba a demasiadas veleidades del sistema de medición IOR, entonces en boga. El Puma 29 tiene un gran lanzamiento de proa, formas de casco en “U” bastante cerradas y profundas en toda su eslora y una popa redondeada que hoy se antoja estrecha. La quilla trapezoidal aportaba un ligero toque de deportivo al diseño del Puma 29, que nunca ha buscado las prestaciones fulgurantes, ni las entradas en planeo con fuertes vientos de popa.
Desde el punto de vista constructivo y de elección de materiales, pocos defectos pueden encontrarse en el Puma 29. El casco y sus mamparos principales están laminado a mano con un considerable grosor. La quilla, sólidamente unida al casco con sus pernos, se recubría con resinas epoxi para evitar el óxido.
El timón, relativamente estrecho, con alerón corto y relleno de espuma resistente a la absorción de agua, se laminaba sobre una mecha en macizo de inox marino (AISI 316) de 40 mm. de diámetro y una estructura soldada del mismo material. En la mayoría de unidades y salvo problemas accidentales que hayan provocado infiltraciones, esta mecha seguirá en activo sin mayor problema.

El discreto atractivo de lo clásico
Los interiores del Puma 29 tienen una distribución muy habitual en su época, con una litera para el navegante tras la mesa de cartas, la cocina al pie de la escala de entrada y la cabina de baño flanqueando el camarote del armador en proa.
En general, tanto el volumen habitable como la altura de techo son correctos en todas las estancias. En su día, este barco cubría las comodidades en crucero de una tripulación de 4 y hasta 6 personas. Hoy no me atrevería a recomendarlo más allá de una pareja con hijos. Las exigencias del mercado en el tema de la comodidad interior también ha evolucionado con los años.
Uno de los detalles siempre aplaudidos en los interiores de este modelo es su mesa plegable en el salón. Este sistema permite despejar completamente la zona central del barco, añadiendo muy pocas complicaciones a la hora de montar y desmontar la mesa cuando se necesita. Con la mesa levantada, el banco se extiende formando una litera doble.
En lo referente a los acabados de carpintería, el Puma 29 ya obtenía una buena nota en su momento, pero si lo comparamos con modelos actuales en su eslora, la cabina del Puma parece un palacio. Los chapados en teca omnipresentes, las numerosas taquillas repartidas por cualquier rincón del barco o el cuidado remate de toda la carpintería son hoy un lujo inaudito en un barco de serie de 9 metros. En unidades de ocasión, el correcto estado de las maderas (barnices, humedades, golpes, etc.) será un importante punto a tener en cuenta. Re-barnizar los interiores de un Puma 29 que lo requiera supone un coste pequeño en materiales, pero una muy considerable inversión en tiempo.
Un tema donde el Puma 29 no va sobrado es en la ventilación interior. Un único tambucho en el techo del salón es poco, sobre todo en plena canícula. Los paneles fijos de metacrilato en los laterales de la cabina (profusamente utilizados en los veleros de esa época) eran baratos de instalar, pero no dejan pasar del aire.
Aparejado a tope de palo con un sólido mástil de un piso crucetas, el Puma 29 ya se proponía en su día con buena parte de su maniobra reenviada a la bañera. Los elementos del acastillaje en el equipo de serie eran de calidad y marcas conocidas. Pero, desgraciadamente, el tiempo no pasa en balde y cualquiera de las drizas, reenvíos, poleas, mordedores e incluso winches que no haya sido actualizado será un posible gasto a descontar en el precio de salida de cualquier Puma 29 a la venta.
La ergonomía de la maniobra es correcta en términos generales, aunque haya quedado ciertamente anticuada. Visto con la perspectiva del tiempo, un reproche que puede hacerse a este barco es su anticuado diseño de bañera. Es cómoda y segura tanto en puerto como en navegación, pero el paso a popa es poco práctico y las estrechas brazolas laterales impiden un cómodo asiento en la banda.
Las opciones de motorización que proponía Nao-Glass para el Puma 29 son los legendarios Solé Diesel de 12 o 18 CV, si bien algunas unidades salieron de fábrica con motores de 28 CV. Es posible que algún Puma 29 a la venta todavía conserve su mecánica de origen. Calculando 100 horas al año como uso estándar del motor, los contadores de estos barcos rondarán sus buenas 3.000 horas, una cifra que empieza a ser importante y merece una revisión a fondo. El depósito de combustible, en acero inoxidable y con 80 litros de capacidad, asegura unas 30 horas de navegación a motor, una autonomía que siempre se agradece en un barco no demasiado amante de las ventolinas.

Precios y oportunidades
Con alrededor de un centenar de unidades salidas del astillero en los casi diez años que duró su producción, no es raro encontrar simultáneamente distintos Puma 29 a la venta.
Los precios medios de este modelo rondan actualmente los 20/30 mil euros, oscilando hacia arriba o hacia abajo según el estado de conservación de cada unidad o los cuidados de mantenimiento que haya tenido.
Las inspecciones lógicas y necesarias para comprar un barco de esta edad lo incluyen TODO (tratamiento de osmosis, estado de la motorización, arboladura, velas, tapicerías, instalación eléctrica, de agua, carpintería, etc.). Afortunadamente, el Puma 29 tiene pocos puntos oscuros de base. La estanqueidad de las escotillas y de los paneles laterales de metacrilato pueden ser uno de ellos, lo mismo que las humedades en la sentina que hayan podido ennegrecer la madera que tan profusamente decora el interior de este barco.
El Puma 29 es un velero que puede comprarse con tranquilidad, a sabiendas de que es un barco sólido y marinero. En todo caso, es injusto compararlo con cualquier modelo reciente de esta eslora. Las prestaciones, el tamaño de la bañera y -sobre todo- la capacidad de acomodación serán muy superiores en un barco moderno. Pero los armadores del Puma 29 disfrutarán del singular placer de navegar con un barco cercano a lo clásico. Un barco que aun despierta miradas de admiración cada vez que entra y sale de puerto.
A nivel de prestaciones, el Puma 29 posiblemente pierde la batalla ante diseños más recientes, pero no creo que ganar regatas sea el objetivo de ninguno de los potenciales compradores de este barco.
(publicado septiembre 2009, actualizado diciembre 2011)

Principales características
Modelo: Puma 29
Constructor: Nao-Glass
Diseñador: Angus Primrose
Material de construcción: Fibra de vidrio
Años de construcción: 1979 - 1988
Unidades construidas: 100 (aprox)
Eslora total: 9,60 m.
Eslora de casco: 8,94 m.
Eslora de flotación: 7,25 m.
Manga: 3,20 m.
Calado: 1,70 m.
Desplazamiento: 3.400 kg.
Quilla: 1.360 kg.
Superficie mayor: 17,4 m2
Superficie génova 150%: 37 m2
Superficie espinaquer: 84,3 m2
Altura interior: 1,85 m.
Literas: 6/7
Capacidad agua dulce: 2 x 100 l. (depósitos inox.)
Capacidad combustible: 80 l. (depósito inox.)
Motorización estándar: 12/28 CV
Documentación técnica: BRICOMAR