Westwind 35

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Tragamillas con carácter

Arquetipo del crucero/regata español de los setenta, el Westwind está entrando en una edad cercana a lo clásico, donde el cariño a la tradición náutica prima más que cuestiones más tangibles como el número de camarotes o las prestaciones con ventolina.

por: Enric Roselló

El Westwind es un pedazo de la historia náutica española. Este 35 pies fue construido con notable éxito durante prácticamente toda la década de los setenta en los desaparecidos Astilleros Nauta. Su casco es obra de Angus Primrose, arquitecto de notable trayectoria internacional en el mundo del crucero y de la regata. Primrose fue el diseñador de la gama Moody durante muchos años. También co-firmó el casco del mítico Gipsy Moth IV, con el que Sir Francis Chichester dio su vuelta al mundo. En España, el sello de Primrose quedó para siempre en modelos tan emblemáticos como el Sirocco, el Puma 29 o el North Wind 40.
El Westwind fue construido con seriedad. Los grosores del laminado del casco son generosos (demasiado, en opinión de algunos), el sandwich de balsa en la cubierta inspira confianza y lo mismo puede decirse de la unión casco/cubierta, rematada con los tornillos pasantes de la regala. Los acabados interiores, sin llegar a niveles de alta ebanistería, son muy nobles y conservan el tipo en la mayoría de unidades que hemos visto a la venta. En lo que respecta a la maniobra, el aparejo Soferac implantado sobre cubierta, con un piso de crucetas transversales, resulta más acorde con el programa de crucero del barco que con sus veleidades deportivas. En cualquier caso, es un aparejo sólido y asequible de trimado.
Mención especial a la inusual instalación del eje del motor (originalmente Solé Diesel de 28 o 34 CV), con el inversor mirando hacia proa y el eje formando una “V” con un cardan bajo la escala de entrada para volver a orientarse hacia popa. Seguro que existe, aunque no acabemos de adivinarla, una firme razón para tan complicada y ruidosa solución (¿retrasar la ubicación del bloque, conservar su horizontalidad, . . . ?). En las pruebas de prensa realizadas en su día con un Solé 28 CV, el Westwind alcanzaba unos considerables 7 nudos con el acelerador a fondo.
La silueta y la forma de navegar del Westwind recuerdan bastante a los primeros Moody. Es un casco de considerable lanzamiento de proa, “V” marcada en toda la eslora, el timón protegido en todo su vértice de ataque por un alerón y una popa relativamente ancha para lo habitual en sus tiempos. La quilla es trapezoidal y supone la mitad del peso del barco, bajando hasta 1,75 m. de calado para favorecer el firme navegar y la dureza a la escora de este modelo, poco proclive a mojar a la tripulación gracias también a su alto arrufo de proa.
Las líneas generales de cubierta conservan su encanto y personalidad. Pese a lo alto del francobordo (agradecido en el volumen interior), la suave pendiente de la cabina en falso flush-deck aligera el conjunto y, de paso, facilita la circulación por cubierta. Lástima que el antiderrapante grabado en el gelcoat no esté a la altura. La bañera es excelente en profundidad y correcta en longitud. Tan sólo el timonel podrá quejarse de cierta incomodidad, constreñido en una pequeña banqueta adosada al espejo de popa bajo la cual también se aloja la balsa de seguridad.
En lo referente a la maniobra, el Westwind no puede esconder las tres décadas largas que lleva a sus espaldas. El barco nació antes que las poleas con rodamientos, los winches autocazantes, los mordedores sobre la cabina o las maniobras reenviadas a la bañera. En toda lógica, las unidades a la venta que hayan puesto al día su maniobra pueden justificar un ligero sobreprecio.
En el interior, el Westwind respira un aire de elegante y cómoda amplitud. Sin grandes lujos aparentes, la ebanistería está realizada con chapados y molduras de calidad, un tema que va ganando importancia a medida que pasan los años. Su realización es correcta, con notable atención al detalle. La distribución es tradicional para la época, con una amplia litera conejera en popa, cocina y mesa de cartas mirando a proa flanqueando la entrada, el baño a media eslora y el camarote del armador en proa. No hay muchos camarotes, pero las superficies de suelo son amplias y la capacidad de estiba suficiente. La inclinación de los laterales de la cabina, aparte de estilizar la silueta exterior del barco, favorece la entrada de luz natural, haciendo que el interior resulte ciertamente luminoso.

Precios y oportunidades
Todo Westwind 35 a la venta es un firme candidato a una renovación a fondo. Tras más de 30 años en el agua, prácticamente todos los elementos del barco deben haber sido revisados a fondo y/o sustituidos –como muy poco- una vez. Desde las velas al motor, pasando por la jarcia, los equipos eléctricos, tratamiento de osmosis, la instalación de agua, las tapicerías, barnices o la cocina.
Hablar de precios de venta en modelos de tanta edad es delicado. Una franja razonable de cotización sería de 30 a 40 mil euros, a sabiendas de que habrá Westwind que justifiquen el tope del listón y otros que no llegarán al mínimo debido a su estado de conservación.
Como decimos en la introducción del artículo, comprar un Westwind es poner un pie en lo clásico. Es un barco con historia, con pedigrí, con una silueta y un estilo de navegar que no dejan indiferente. Ciertamente no es el más rápido ni el que ofrece más camarotes en su eslora, pero es un barco cómodo y bien construido. Nunca defraudará a los amantes de los veleros “de verdad”. (editado septiembre 2009)

Principales características
Modelo: Westwind 35
Constructor: Astilleros Nauta
Diseñador: Angus Primrose
Eslora: 10,69 m.
Eslora flotación: 8,67 m.
Manga: 3,49 m.
Calado: 1,75 m.
Desplazamiento: 5.500 kg.
Lastre: 2.500 kg.
Agua dulce: 250 l.
Gasoil: 125 l.
Motorización std.: 28 o 34 CV
Documentación técnica: BRICOMAR